sábado, 26 de febrero de 2011

Una historia para no dormir.



Um... como empezar a escribirte... si pienso en lo que voy a poner, mi cabeza se embrolla y me hago un lío... creo que voy a empezar poniendo lo primero que se me pase por la cabeza...




Tu eres para mí alguien muy especial, empezando por ser mi amiga desde hace mucho tiempo, cuando te conocí bajo aquel pino, rodeados de un montón de gente que no conocíamos, y sintiéndonos como estraños en un lugar apenas conocido, encajamos desde que nos presentamos, vaya noche nos pegamos... aun recuerdo las cabezas de las personas volviéndose a mirar las pintas que teníamos entonces, charlamos mucho y bebimos el doble, bailamos, cantamos y nos hicimos promesas que mas tarde, algunas se cumplieron y otras... bueno, siguen ahí...




En esos momentos no podía ni imaginarme que te convertirías en lo que ahora eres para mí, apenas entendía de sentimientos, e incluso ahora sigo sin tener mucha idea la verdad... En fin, el caso es que pasó el tiempo y tenía tu número y tu msn, y seguimos contactando y descubriendo cosas el uno del otro, y como no podía ser de otra manera empecé a quererte y la verdad es que me precipité bastante, debí esperar, meditarlo y haberle dado tiempo a aquella guerrilla entre mi corazón y la realidad, porque lo único que conseguí fue una gran desilusión y un dolor inmenso al oír el terrible crack que partió en cientos de pedazos toda mi ilusión de salir contigo.




Pero al poco tiempo, asumí que no era el momento, que por mucho que ambos sintiéramos lo mismo, no hubiera funcionado y que hubiera sido muy frustrante para ambos, asique, me dispuse a ser tu amigo, porque siendo tal, podía cumplir la parte mas importante de mi sueño, hacerte feliz y ser feliz contigo a tu lado.




Pasó el tiempo y volviste a inundar mi corazón de tristeza cuando al volver a sentir algo mas que amistad hacia ti, me clavasteis ese puñal entre él y tu en toda la espalda... no pude hacer otra cosa que asumir que si quería estar cerca tuya tendría que sonreír de nuevo siendo tu amigo y apoyándote y dejándote ser feliz.




Pero, en todos esos años, en todos esos momentos, en los que hemos ido aprendiendo uno del otro, en los que he aprendido a querer cada detalle de ti y a amarlos tanto, he ido además valorándote, sin darme cuenta he descubierto que por muchas batallas que pierda, jamás perderé la esperanza de poder estar contigo, de intentarlo almenos...




Por que es una gran satisfacción verte sonreír caminando con los brazos abiertos hacia donde estoy parado esperándote de la misma forma, estrecharte en mis brazos y saber que no hacen falta las palabras para decirte que te quiero en lo mas hondo.




Escribo esto, para decirte que todos estos años llenos de momentos, de lágrimas sentados en un banco o ríendonos como locos con una cachimba de ron y tabaco de vainilla han sido muy especiales, también lo hago para organizarme las ideas y ahora tengo claro que aunque tenga otras relaciones, aunque pasen mas años, mientras sigamos pasando tiempo juntos, nunca cesaré en intentar conseguir ese beso que tanto deseo y que tanto me tortura cuando hacemos el gnomo y me hablas tan cerquita que noto el calor de tu respiración en mi nariz...




Una vez me dijiste que sentías lo mismo por mí, otras cientas nos hemos hecho proposiciones indecentes de cama, me pregunto a menudo cuanta verdad habrá en todo ello, me pregunto si al besarnos, no se rompería la magia, espero que algún día pueda obtener esas respuestas, sean buenas o malas, espero que siempre seamos amigos.




Te quiero dulce espina de mi corazón...




domingo, 13 de febrero de 2011

Vuelta a la felicidad.

Con un poco de cerveza, una canción y amigos, he vuelto a poner a raya a mis fantasmas.
Gracias a Miguel, porque siempre, siempre, esta al otro lado del teléfono si no lo pillas durmiendo o se le ha olvidado quitar el modo silencio del móvil... Pero esta ahí para después llamar al ver la perdida... le doy gracias por haberme hecho ver todo lo bueno que hay en nuestras vidas, con esta canción, comparando a esos 5 niños con los 5 amigos que un día se conocieron en la piscina municipal, con un poco de música en un viejo compac, sistem of a down, el chivi y aquella canción de los enanitos... Y LA GRAN CANCIÓN DEL ABUELO...
Recordando nuestras andadas y todos los pasos que hemos ido dando en la vida, todos juntos los 5, Juanjo, Alfredo, Albertito, Miguel, y un servidor... no hago mas que llorar pensando en esos años, por lo bien que lo hemos hecho hasta ahora... con el apoyo de todos, y pienso que si seguimos así juntos, seremos fuertes, podremos con todo.

Quiero a mis amigos, y me encanta decírselo y lo mejor es ver su sonrisa y que te devuelvan esas palabras.

No hay motivos, ni los habrá nunca para que se vayan, cada paso estamos mas juntos a pesar de la distancia, la música nos unió, y nos ha acompañado, y con esta canción nos hemos vuelto a encontrar en la distancia, en mi corazón mientras la escucho, estamos sentados en el bar, riéndonos de las tonterías de Alfredo, de la risa de Alberto, de las paranoias de Miguel, de los chascarrillos de Juanjo, o de las groserias que me hacen de decir... y lloro aquí sentando, porque les quiero y se que aunque algo malo pase, una gran parte de mi es feliz, porque al otro lado del teléfono hay 5 personas que me quieren y quiero.