Ya llevaba tiempo sin coger mi pluma virtual, y lo hago una vez más con la sensación de tener las lágrimas apunto de brotar.
¿Porque me empeño tanto en recordarla? Si tan sólo me hago daño.
No puedo olvidar su perfume, hoy una mujer que se ha parado cerca de mí en un pasillo en el hospital lo tenía puesto, no puedo olvidar su último "hasta luego".
Su abrazo, mientras yo me sentía extraño, en ese punto de debate entre debes ir con ella, o besarla almenos y dejarla ir, ese punto en el que al final logré abrazarla, sin mucha gracia porque mis brazos se movieron rígidos y me quede bloqueado, la verdad no debió ser de mis mejores abrazos.
Me gustaría decirle cuanto me gusta, cuantas cosas ha hecho por mí, cuanta fuerza me ha dado, darle las gracias por creer siempre en mí cuando ni siquiera yo mismo creo, ojalá siguieras por aquí, tus palabras y tus besos serían pólvora en mis manos.
5 minutos contigo, sólo una mirada, sólo una sonrisa y el mundo es mucho mejor.
No olvido tu cara, tus ojos, tus labios, ni tu nariz, no olvido tus gestos cuando hablas, no olvido como sonríes o como guardas silencio pensando que decir.
Y todo esto porque cuando estamos cerca siento, como si un imán interior me arrastrase hacia ti, como si algo me obligara a abrazarte por la cintura, apretar tu cuerpo contra el mío, hundir mi nariz en tu pelo y sentirme completo.
Comprendo con la lógica que estamos separados, por la distancia y por el tiempo, comprendo con dolor que es probable que nunca mas vuelva a sentir el sabor de tus labios jugando con los míos.
Tu eres libre y así vives, libre, en tu camino.
Yo soy preso, de mi mismo, de mis miedos e inseguridades y así vivo, a la espera una vez más.