
Pues eso, me he quedado como un vaso vacío mucho tiempo.
Y ahora vuelvo con ganas de escribir, de sacarme los taladros del cerebro, empezando con semana santa, que me sentí bastante aplastado por exceso de alcohol... y alcohol...
Fue un proceso lento pero muy peligroso y aún no me he desintoxicado de ella, pero no de la bebida, no, de "ella" que es un vicio aún mayor y es que es difícil desprenderse de su poder, su mirada lasciva, sus ojos juguetones incitándome a probar su dulce y venenosa piel, los juegos de palabras y los "accidentes" de manos que caen donde "no deberían caer" de abrazos y besos que enredan como zarcillos, y te llenan de sangrantes rasguños...
Su juego letal, el vicio de las noches a gritos y arañazos...
Y el terrible silencio que sigue cuando ella decide que se ha terminado la partida...
Y allí sentado, al calor de la lumbre con mi vaso vacío, con la mente anegada de cerveza, miraba de soslayo como ella, seguía con su juego, con otro jugador.
Impotente decidí que lo mejor y mas sensato era, volver a llenar mi vaso y empezar a mirar hacia otro lado...
Y allí sentado, al calor de la lumbre con mi vaso vacío, con la mente anegada de cerveza, miraba de soslayo como ella, seguía con su juego, con otro jugador.Impotente decidí que lo mejor y mas sensato era, volver a llenar mi vaso y empezar a mirar hacia otro lado...
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